El informe
Aquí también hay tardes que pasan muy despacio, y momentos en que parece que sucede algo, hay balcones donde asomarse, prisas y miradas que lo dicen todo, se nota la indiferencia y el tedio está instalado sin más préambulo.
Las estatuas están bastante repartidas y llaman la atención por el intenso gris que las culmina. Sin duda estamos en el lugar adecuado aunque de momento sin descubrir nada. Se pasa desapercibido porque el acento es común en esta barriada, y el horario nocturno permite quedar solo y observar bastantes horas de actividad sin sospechas.
Tendrías que verlo, a pesar del frío lleva vestidos cortos, su pelo ahora es rubio claro y es posible que bajo el pañuelo de flores lo lleve bastante largo, sonríe con frecuencia a los clientes y el jefe parece contento. Al pasar por la puerta y parar con disimulo para encender un fósforo te gustaría el olor a alimento fresco y el sonido al envolver los panecillos calientes.
Te escribo para contarte lo que debía contarte; aquí también hay sonidos al andar, y la luz del otoño, y las nubes aunque no sean tan redondas como las recordamos; no les he visto a ciencia cierta pero les intuyo, más bien porque creo que ellos ya me han detectado y me siguen, no es gran cosa pero de momento quizá baste para confirmar nuestras creencias.
Hago una vida rutinaria como la del resto, elijo horarios adecuados y compras comunes, observo e imito movimientos, gestos y convenciones del lenguaje, adquirí un animal doméstico y unas plantas de balcón... Te he mandado varias cartas pero no he obtenido respuesta, no estoy seguro si es para evitar la detección de comunicaciones, conocemos que el registro de salida es más complejo que el de entrada, pero según instrucciones tendría que haber recibido al menos un cifrado. Sea como fuere y por ese motivo estoy repitiendo todo, todo lo que lees quizá sea lo mismo salvo las nuevas líneas que voy añadiendo.
Por ello puedes ahorrarte todo lo anterior, es la única parte no envuelta en invisible doble, para que te sea más fácil su localización.
He de decirte que los horarios del objetivo están muy marcados y tengo ya planeado el acceso. No obstante hay que esperar a que las tardes sean más oscuras con la llegada del invierno, por lo que exactamente el día 29 de noviembre pasadas las cuatro y diez que es su hora de salida entraré al comercio y pediré un brioche de la última hornada, los tiene en el lateral izquierdo de la entrada a la cámara del horno, con lo que cerraré la puerta por dentro en ese momento, y sin darle tiempo a apretar el pulsador la sujetaré fuerte contra mi cuerpo, le taparé la boca y le arrancaré el pañuelo de flores. Y así estaré tan cerca de ella que durante unos últimos segundos quedaré deslumbrado por su cabello sobre mis hombros, y notaré el aliento todavía cálido sobre mi mano y su mirada distraída de traición, hasta que irrumpa el operativo destrozando la puerta, hasta que haga detonar la carga de mi cintura que volará medio edificio y con él la información sustraída a nuestro amado país.

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