Entradas

Un bosque

Imagen
Atravesó la espesura esparcida con tal levedad que su ruido es silencioso, el otoño alfombrado a fuerza de viento donde no hay firmeza: las hojas ceden sin esfuerzo ante los pasos de Adamaris. Los gigantes contemplan la despedida del crepúsculo desnudos tras aquellos días de pérdida, pero ella piensa lo contrario: son majestuosos, formidables. Entonces apoya su rostro níveo y descansa abrazando sus formas. Pronto se cubre el cabello de un aliento que fluye de sus propios labios entreabiertos, rozando la solidez que la acoge mientras anochece, el tiempo pasa y en la lejanía hay criaturas de lastimeros sonidos que despiertan, hay estelas celestes y hay una chimenea que no ilumina los ojos espesos, unos ojos espesos aún entornados como soñando. De repente Adamaris despierta y encuentra oscuridad, siluetas, cuentos de miedo. Divisa con estupor la remota luz de las cabañas en la falda de la colina, dentro imagina la madera consumiéndose, dentro imagina un hombre, una familia llorando al fue...

Los perros y un escalofrío

Imagen
A lo lejos las lomas como curvas dormidas tapaban la vista del valle al que me dirigía, no sin antes pasar por el pinar de repoblación y la vereda de acebuches en la que tomaría un descanso. El olor del queso ya rezumaba, el blanco marfil de los senderos brillaba con el mediodía y se callaban las bandadas de grajillas. Me disponía a hincar el diente al alimento cuando cien metros más abajo por el cambio de rasante aparecen tres perros alienados y juntos como cancerbero de tres cabezas, observo extrañado su acercamiento parsimonioso y cómo se detienen a unos cuarenta pasos, se sientan y anulan la distancia con la mirada como solo saben hacerlo los animales. La primera impresión es de estar en territorio equivocado, un zorzal se escapa dejando el balanceo de la rama como único movimiento del instante. Esperamos, todos esperamos, no me debo levantar con brusquedad y mejor que no haya un palo cerca ni piedras lo bastante importantes porque desconozco su reacción y eso me haría más indefens...

El analista de pasos

Imagen
Con el paso del tiempo su habilidad le sorprendía a sí mismo. La rutina, demoledora impaciente de sus mismas esquinas, semáforos, niños jugando en la calle (cada vez menos) hacían de su memoria un contador de pasos preciso y fiable. Desde la oficina de correos al banco eran tantos pasos de media, desde la antigua editorial hasta la parada del autobús 21 tantos otros, y así hasta varias ubicaciones, todo memorizado; pero además tenía observado las posibles variaciones en dichas cifras: en función de la lluvia, el día de la semana, la cadera delante como un péndulo que retarda la marcha, o los aromas, sí, había aromas que incrementaban la frecuencia de los pasos, como el de las frituras del bar de azulejos empañados, mientras que otros invitaban a una cadencia menor como el del café empaquetado de la hermosa tienda estilo colonial . Durante un tiempo le fue suficiente, pero pronto lo insípido de cada día volvía a dominarle hasta que se planteó analizar no sus pasos, sino los del resto d...

El té envuelto en desierto

Imagen
El té humeante se hundía en la arena al tiempo que comenzaba a caminar hacia la profundidad del desierto; sus pasos eran barridos por el viento áspero del atardecer, antes un resto de huellas en vaivén acompasadas con las gotas que desfilando una por una desde la tetera inclinada, parecían formar un patrón inteligible. Sareb sin embargo no lo comprendió al principio y gritó varias veces a Said por su nombre, implorándole que volviera. La única respuesta a sus oídos era el rumor de su vestimenta golpeada por el aire, bailarín infatigable con sus pensamientos solitarios, porque Said ya no pensaba, su silueta se iba absorbiendo por la pendiente de arena y su mente se hundía en destino. Ella al fin comprendió la escena, esa escena plana y de sombras alargadas, como las que se aproximaban a su espalda casi sin rumor. Se dio la vuelta y el contraluz anaranjado que le cegaba los ojos apenas le permitía reconocer las formas que llegaban a su encuentro, adornadas con hojas afiladas como la luna...